Me dirige un buen amigo, a propósito de mi última entrada para este blog, el siguiente reproche: “Hombre…, para meterte con la clase empresarial de este país podías haber elegido a otro. Juan Roig y Mercadona son de lo más presentable que tenemos por este patio. La suya es una empresa...
Layout A (with pagination)
“Y de pronto se quedó callado … me estaba mirando y de pronto dijo: ¡Ché Marquez, te estás quedando calvo!. Y a mi me cabreó un montón que las primeras palabras personalizadas de Carlos Salem hacia mi fueran aquellas …”
“El trabajaba como Redactor Jefe en la revista Año Cero. El publicó un artículo, un poco desafortunado, sobre Egipto y yo le escrbí una carta …y sorprendentemente él me contestó.”
“Lo recuerdo con mucho cariño porque fué fruto de una edad que uno tiene una vehemencia y tiene unos arrestos que luego, no se si desgraciada o no del todo, va perdiendo. Yo me planté en casa de Alberti, del Puerto de Santa María, porque tenía muchísimas ganas de conocerlo …...
O el denodado empeño de algunos empresarios por descubrirnos China a los europeos que podría ser el subtítulo más apropiado para este artículo. Lo digo, claro está, por Juan Roig, presidente de Mercadona, que acaba de señalar a los bazares chinos como el más bello paradigma de valores...


