La frase más inhumana y obscena de la historia de la literatura, la escribió (cómo no) Louis-Ferndinand Céline. Está en las primeras páginas de “Viaje al fin de la noche” y reza así: “Para que el cerebro de un idiota se ponga en movimiento, tienen que ocurrirle muchas cosas y muy crueles”...
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La frase más inhumana y obscena de la historia de la literatura, la escribió (cómo no) Louis-Ferndinand Céline. Está en las primeras páginas de “Viaje al fin de la noche” y reza así: “Para que el cerebro de un idiota se ponga en movimiento, tienen que ocurrirle muchas cosas y muy crueles”...
Porque de ambas cosas hemos tenido suficiente en agosto, me parece. Demasiado, incluso, de las dos, diría yo. Viajábamos por la A7 que conecta Alicante con Murcia...
Viene siendo el poético nombre de este blog desde hace más de 15 años. Tal vez inapropiadamente poético para una bitácora tan ácida y a menudo tan amarga como esta. No...
Estoy escribiendo estos días con sorprendente entusiasmo. Hace poco pensaba que eso ya no sería posible, pero he encontrado un tema que de verdad me subyuga. Escribir ya...
No, no creáis… no es tan grave como os parece, ni mucho menos. Si conoces la condición humana, estas cosas no te sorprenden tanto, incluso puedes oír explotar a los...
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La frase más inhumana y obscena de la historia de la literatura, la escribió (cómo no) Louis-Ferndinand Céline. Está en las primeras páginas de “Viaje al fin de la noche” y reza así: “Para que el cerebro de un idiota se ponga en movimiento, tienen que ocurrirle muchas cosas y muy crueles”...
Porque de ambas cosas hemos tenido suficiente en agosto, me parece. Demasiado, incluso, de las dos, diría yo. Viajábamos por la A7 que conecta Alicante con Murcia (esposa, hijo y el que suscribe) cuando apareció en un luminoso por encima de la carrocería del coche, y de nuestras cabezas...
Viene siendo el poético nombre de este blog desde hace más de 15 años. Tal vez inapropiadamente poético para una bitácora tan ácida y a menudo tan amarga como esta. No sé si mis post mensuales son mis colaboraciones más difundidas, pero las considero, sin duda, las más trascendentes...
Estoy escribiendo estos días con sorprendente entusiasmo. Hace poco pensaba que eso ya no sería posible, pero he encontrado un tema que de verdad me subyuga. Escribir ya no es una necesidad vital, ni un impulso espontaneo como lo era antes, aunque me sigue gustando. Me gusta… una vez que...
No, no creáis… no es tan grave como os parece, ni mucho menos. Si conoces la condición humana, estas cosas no te sorprenden tanto, incluso puedes oír explotar a los corruptos como moscas que caen en la trampa eléctrica del bar una noche de verano. Con desidia, con íntima satisfacción, y...


